La gestión de la creación de personajes literarios a través de la cultura del pensamiento en primaria puede ser un enfoque muy enriquecedor para desarrollar toda la narrativa en esta etapa.
1. El análisis a través de la cultura del pensamiento
Introducir las rutinas de pensamiento para analizar personajes literarios existentes o imágenes que sirvan de inspiración puede ser un buen comienzo para nuestro trabajo de análisis de personajes en la narrativa. Con una gran variedad de rutinas de pensamiento como «veo, pienso, me pregunto», «diez veces dos», etc., podemos pedirles que observen detenidamente el personaje o la imagen, que compartan lo que ven, lo que piensan que está sucediendo y las dudas que les surgen sobre el personaje. Todo ello nos dará un bagaje de emociones y motivaciones de los personajes que seguro serán fuente de inspiración para crear y gestionar los nuestros propios en las producciones futuras.

El proceso de creación comienza con la observación y el análisis profundo, utilizando herramientas que fomenten la reflexión antes de la ejecución.
Rutinas de pensamiento Iniciales
Para analizar personajes existentes o imágenes inspiradoras, se proponen rutinas como:
- «Veo, pienso, me pregunto»: Los alumnos observan detalladamente al personaje, comparten sus percepciones iniciales y plantean interrogantes sobre su origen o intenciones.
- «Diez veces dos»: Fomenta la observación exhaustiva para extraer múltiples detalles que servirán de bagaje emocional.
El poder de las preguntas guía
En una segunda fase podemos fomentar la reflexión sobre características y motivaciones de cada uno de ellos. Aquí el poder de hacer buenas preguntas nos potenciará sobremanera la efectividad de la dinámica de clase. Podemos hacer preguntas como: «¿Qué palabras describirían a tu personaje?», «¿Cuáles son los deseos o metas de tu personaje?», o «¿Qué obstáculos enfrenta tu personaje y cómo los supera?»…
La efectividad de la dinámica de clase depende de la capacidad de interrogar la psique del personaje:
- Motivaciones: ¿Qué deseos o metas tiene? ¿Qué le motiva a actuar así?
- Obstáculos: ¿Qué dificultades enfrenta y cómo las supera?
- Evidencia emocional: ¿Qué acciones o palabras demuestran que el personaje está asustado o feliz?
Explorando los sentimientos y emociones de los personajes, podemos hacer preguntas como: «¿Cómo crees que se siente el personaje en esta parte de la historia? ¿Por qué?». Esto invita a los niños a ponerse en el lugar del personaje y a considerar los posibles estados emocionales que experimenta.
También podemos indagar sobre las acciones y palabras del personaje que reflejan sus sentimientos, preguntando: «¿Cuáles son las acciones o palabras del personaje que te hacen pensar que está feliz/triste/enfadado/asustado/etc.?». Esto ayuda a los peques a encontrar evidencias en la narración y a interpretar las señales emocionales del personaje.
Las motivaciones de los personajes pueden ser exploradas con preguntas como: «¿Qué crees que motiva al personaje a actuar de esta manera?» o «¿Qué crees que el personaje aprende o descubre a lo largo de la historia? ¿Cómo afecta eso a sus sentimientos y motivaciones?». Estas preguntas les incitan a reflexionar sobre las razones detrás de las acciones del personaje y a considerar cómo estas motivaciones pueden cambiar a lo largo de la narración.
Además, podemos retarles a relacionar los sentimientos y emociones de los personajes con sus propias experiencias, preguntándoles: «¿Puedes relacionar los sentimientos o emociones del personaje con tus propias experiencias? ¿Te has sentido de manera similar en algún momento?».
Seguidamente, invitemosles a ponerse en el lugar de sus personajes. Pidamos que piensen en cómo se sentirían en diferentes situaciones, qué decisiones tomarían y cómo se relacionarían con otros personajes. Esto les permitirá desarrollar una comprensión más profunda de sus personajes y fomentar la empatía.
Para el análisis de las acciones de los personajes, la destreza de pensamiento de la toma de decisiones nos va a dar mucho juego si la tenemos instaurada en el día a día del aula, tanto para la creación de personajes como para analizar personajes ya creados.
Las actividades de dramatización en las que tengan que representar a sus personajes en pequeñas escenas o diálogos pertenecientes a la obra o, por qué no, inventados, siendo fieles a las características y personalidad de su personaje, les permitirán explorar y expresar las características y personalidades de sus personajes, así como desarrollar habilidades de comunicación y expresión oral.
2. Tipología y estructura de los personajes
Ha llegado el momento de fomentar la creación de perfiles de personajes. Que creen perfiles detallados de sus personajes literarios, incluyendo aspectos como apariencia física, personalidad, habilidades y antecedentes. Esto les ayudará a organizar sus ideas y a tener una visión más completa de sus personajes.
Otro aspecto muy enriquecedor es trabajar la capacidad de diferenciar al personaje principal de los secundarios y los motivos por los cuales esto se da de esta manera en la historia, durante el proceso de planificación.
Para enseñar a los niños de primaria a distinguir entre el personaje principal y los personajes secundarios en una historia, podemos seguir algunos pasos clave:
- Primero, es importante ayudarlos a identificar los rasgos destacados de los personajes. Pedirles que observen las características y acciones de cada personaje. El personaje principal suele estar más involucrado en la trama, toma decisiones relevantes y enfrenta desafíos significativos, mientras que los personajes secundarios desempeñan un papel menos prominente y están presentes para apoyar al personaje principal.
- Además, es crucial analizar la importancia de cada personaje en la historia. Explicaremos a los niños cómo los personajes principales tienen un impacto significativo en el desarrollo de la trama. Sus acciones y decisiones impulsan la historia y tienen un mayor peso en la resolución de conflictos. Por otro lado, los personajes secundarios pueden proporcionar apoyo, desencadenar eventos o agregar variedad a la historia sin tener una influencia tan directa.
- Fomentar discusiones en grupo será otra estrategia efectiva. Organizaremos sesiones donde los niños puedan compartir sus ideas y puntos de vista sobre los personajes en diferentes historias. Los animaremos a expresar quiénes creen que son los personajes principales y por qué, y cómo se diferencian de los personajes secundarios. Estas discusiones fomentarán el respeto y el intercambio de opiniones, creando un ambiente de aprendizaje colaborativo donde los niños puedan aprender unos de otros.
Es fundamental que el alumno comprenda la jerarquía y las funciones de los entes narrativos para evitar que la historia se estanque.
Distinción entre personaje principal y Secundarios
El éxito de una trama radica en entender el peso de cada figura:
| Tipo de Personaje | Características y Funciones |
| Principal (protagonista) | Involucrado directamente en la trama; toma decisiones críticas; enfrenta los desafíos más significativos; su acción impulsa la historia hacia la resolución. |
| Secundarios | Rol menos prominente; proporcionan apoyo; desencadenan eventos específicos; añaden variedad sin influir tan directamente en el desenlace. |
3. Los arquetipos.
Los arquetipos actúan como modelos de personalidad universales que facilitan la comprensión narrativa. Algunos ejemplos clave para primaria incluyen:
- El héroe y el villano.
- El Mentor y el Sabio.
- La Sombra y el Compañero Leal.
El conocimiento de los arquetipos en la narrativa permite a los peques apreciar y explorar las complejidades de las historias. También les proporciona una base sólida para desarrollar su creatividad al crear personajes más ricos y complejos en sus propias historias.
El conocimiento de los arquetipos en la narrativa infantil y juvenil amplía la comprensión de los personajes, las estructuras narrativas, los temas y los símbolos. Al reconocer y analizar los arquetipos, los estudiantes pueden apreciar y explorar las historias de manera más profunda y utilizarlos como herramientas creativas en sus propias creaciones narrativas. Algunos ejemplos de arquetipos comunes en la literatura infantil y juvenil son el héroe, el villano, el mentor, la sombra, el compañero leal y el sabio.
Para desarrollar y enriquecer el texto sobre los arquetipos en la narrativa infantil, podemos integrar las metodologías de la cultura del pensamiento, las funciones de Propp y las técnicas de escritura creativa presentadas en las fuentes. Aquí tienes una propuesta para ampliar el contenido original:
1. Los arquetipos como motores de la trama
El conocimiento de los arquetipos no debe ser un ejercicio estático; en primaria, el arquetipo funciona como el escenario donde el personaje demuestra quién es. Para que la escritura sea significativa, el conflicto debe nacer de la propia naturaleza arquetípica: si un alumno diseña un “compañero leal”, el reto narrativo debe obligarle a elegir entre su propio bienestar y su lealtad.
- Aplicación práctica: Se puede utilizar la dinámica de “Situación Límite”, proponiendo retos donde el arquetipo deba aplicar sus habilidades o enfrentar sus debilidades intrínsecas.
2. Análisis profundo mediante rutinas de pensamiento
Para que los niños no solo reconozcan al héroe o al villano, sino que comprendan su complejidad, se pueden aplicar rutinas de pensamiento que hagan visible su análisis:
- Círculo de puntos de vista: Esta rutina permite explorar la historia desde la mirada del «villano» o la «sombra», fomentando la empatía y la comprensión de motivaciones complejas (miedo, injusticias previas, traumas).
- Color, Símbolo, Imagen (CSI): Útil para sintetizar la esencia de un arquetipo. Por ejemplo, representar al «sabio» con un color (azul para la serenidad), un símbolo (una llave) y una imagen (un faro).
- 3-2-1 Puente: Al inicio, los niños escriben lo que creen saber sobre un arquetipo (ej. «el héroe siempre gana»). Tras leer y analizar varios cuentos, completan el «puente» con nuevas ideas, preguntas y una metáfora final, visibilizando cómo ha evolucionado su comprensión.
3. Las «Cartas de Propp» como ingredientes de creación
Las cartas de Propp son una herramienta didáctica consistente en un mazo de 31 tarjetas que representan las «funciones» o acciones lógicas que Vladímir Propp identificó en los cuentos populares y de hadas. Estas cartas funcionan como un soporte para la escritura creativa, permitiendo a los estudiantes comprender la estructura narrativa y generar nuevas historias.
A continuación se detallan sus características principales y su uso según las fuentes:
Contenido y Estructura
Las cartas contienen los pasos, órdenes y características fundamentales para la construcción de un relato, organizándose en las tres partes clásicas de la narración:
- Inicio (Funciones de planteamiento): Sirven para poner al lector en situación y explicar el punto de partida. Incluyen acciones como el alejamiento, la prohibición, la transgresión, el interrogatorio o el engaño.
- Nudo (Funciones de desarrollo): Presentan las relaciones entre personajes y sus motivaciones. Incluyen el viaje, la lucha, la prueba, la reacción del héroe, el regalo o la fechoría.
- Desenlace (Funciones de resolución): Donde todo se resuelve. Incluyen la victoria, el socorro, el reconocimiento, el castigo o la boda.
Además de acciones, las cartas pueden representar personajes (héroes, magos, brujas), objetos mágicos (espadas, anillos), lugares (bosques, reinos misteriosos) y desafíos.
Metodología de Uso
Las fuentes describen las funciones de Propp como los «ingredientes para una receta», donde el resultado final depende de la imaginación del niño. El proceso típico en el aula incluye:
- Identificación: Los alumnos leen cuentos clásicos (como Caperucita Roja) y buscan qué funciones están presentes para entender la técnica narrativa.
- Selección y creación: Cada estudiante elige un número determinado de cartas (por ejemplo, siete) y las organiza para dar estructura a su propia historia antes de escribirla.
- Juego: Siguiendo la propuesta de Gianni Rodari, se utilizan como un juego para «el arte de inventar historias», lo que rompe con las instrucciones usuales de escritura y motiva a los niños.
Beneficios pedagógicos
- Desarrollo de la imaginación: Ayudan a crear mundos fantásticos y suscitar universos narrativos.
- Superación del bloqueo: Funcionan como un detonante creativo que ayuda a los niños a romper el temor a la «hoja en blanco» al proporcionarles indicios concretos para iniciar.
- Comprensión lógica: Permiten entender que las acciones de los personajes son las que hacen avanzar la trama de manera coherente.
- Fomento de la autonomía: Al elegir y organizar sus propias cartas, el niño asume un rol activo como autor de su obra.
4. El «careo de arquetipos» en el diálogo
Para desarrollar personajes más ricos, se pueden crear escenas de diálogo entre arquetipos con motivaciones opuestas. Esto obliga al alumno a pensar en la voz del personaje: ¿Qué palabras usaría un «sabio» que no usaría un «bromista»? Esta técnica fomenta el pensamiento crítico al tener que anticipar cómo reaccionaría el otro para resolver un conflicto mediante la palabra.
Todo ello fomenta la cultura de pensamiento de mejora continua al pedir a los estudiantes que revisen y mejoren sus personajes y sus escritos. Anímalos a dar y recibir retroalimentación constructiva de sus compañeros, lo que les ayudará a desarrollar habilidades de análisis y pensamiento crítico.
4. Estimular la escritura creativa: Del perfil a la acción narrativa
Una vez que los estudiantes han «insuflado vida» a sus personajes a través del análisis de emociones, motivaciones y arquetipos, llega el momento de ponerlos en movimiento. La escritura creativa en primaria no debe ser un fin en sí mismo, sino el escenario donde el personaje demuestra quién es. Para que esta transición sea exitosa y significativa, proponemos tres ejes de desarrollo:
1. El personaje como motor de la trama
En lugar de proponer temas genéricos, animaremos a los alumnos a escribir cuentos o historias cortas donde el conflicto nazca de la propia naturaleza del personaje. Si han diseñado un personaje «miedoso pero leal», el reto narrativo debe obligarle a elegir entre su miedo y su lealtad.
- Dinámica de «Situación Límite»: Propondremos retos donde el personaje deba aplicar sus habilidades o enfrentar sus debilidades. Esto permite que la narrativa sea coherente y que los niños sientan que sus decisiones previas en el perfil del personaje «sirven» para avanzar en la historia.
2. La dramatización: El personaje en el diálogo
Las obras de teatro o los guiones breves son herramientas excepcionales para trabajar la voz del personaje. Al escribir teatro, el alumno se ve obligado a abandonar la descripción estática para centrarse en la presentación dinámica: ¿Cómo habla mi personaje? ¿Qué palabras usa un «sabio» que no usaría un «bromista»?
- El «Careo de Arquetipos»: Crear escenas de diálogo entre personajes con motivaciones opuestas. Esto fomenta el pensamiento crítico al tener que anticipar cómo reaccionaría «el otro» y cómo se resuelve un conflicto mediante la palabra y la acción, no solo mediante la narración.
3. Aplicación práctica y transferencia de aprendizajes
Escribir con un personaje bien definido ofrece a los estudiantes la oportunidad de aplicar, de manera real y tangible, todo el bagaje de emociones y experiencias propias que han volcado en la fase de planificación.
- Coherencia narrativa: Al tener un perfil detallado (apariencia, antecedentes, metas), los alumnos evitan el bloqueo del «folio en blanco». Ya no escriben sobre «un niño cualquiera», sino sobre «su» personaje, lo que genera un vínculo de propiedad y orgullo sobre la obra.
- Narrativas con ritmo: Siguiendo la premisa de no estancar la historia, les desafiaremos a que el personaje «haga» en lugar de que el autor «explique». Si el personaje es valiente, no lo escribiremos; lo demostraremos haciendo que sea el primero en entrar en la cueva oscura.
4. La celebración de la autoría
Finalmente, este proceso culmina con la socialización de las historias. Ya sea mediante una lectura dramatizada, la creación de una antología de cuentos de la clase o una representación teatral, compartir el resultado final consolida la identidad del alumno como creador. Al ver cómo sus personajes interactúan con los de los demás, comprenden que la literatura es un ecosistema vivo donde cada pieza (cada personaje) es fundamental para el equilibrio de la historia.
5. Diferenciar entre presentar y describir personajes en una historia.
Al presentar a un personaje en una historia, se le brinda al lector la oportunidad de descubrir y conectar emocionalmente con el personaje a medida que se desarrolla la trama. A través de las acciones, diálogos y relaciones con otros personajes, el personaje cobra vida gradualmente, permitiendo que su personalidad y características se desarrollen de manera dinámica. Esto fomenta la inmersión del lector en la narrativa, ya que puede formar sus propias impresiones y conjeturas sobre el personaje a medida que avanza la historia.
Por otro lado, hacer una descripción completa de un personaje ofrece una imagen estática y detallada desde el principio. Esta descripción incluye aspectos como la apariencia física, personalidad, antecedentes y habilidades del personaje. A diferencia de la presentación en la historia, la descripción completa proporciona una visión detallada de los atributos del personaje, permitiendo al lector comprender rápidamente su contexto y características principales.
Sin embargo, esto puede limitar la interpretación personal del lector, ya que se le brinda información más concreta y específica sobre el personaje y, principalmente, corremos el riesgo en edades tempranas de que la narración se estanque y resulte aburrida y falta de ritmo por ir parando en cada descripción y extendernos en ella cada vez que aparece un personaje.
Diferenciar entre personaje y persona.
Para que los alumnos de primaria comprendan profundamente la narrativa, es esencial establecer una distinción clara pero conectada entre el concepto de personaje y el de persona. Esta frontera no solo les ayuda a analizar mejor las historias, sino a entenderse mejor a sí mismos.
1. El personaje: Un ser de papel y propósito
Cuando hablamos de personajes, nos referimos a los entes que habitan las historias. Son «amigos» o «enemigos» construidos con un fin específico: entretenernos, desafiarnos o enseñarnos algo a través de sus aventuras.
- La construcción lógica: Un personaje tiene una coherencia que a veces las personas reales no tenemos; sus acciones suelen estar al servicio de una trama o un arquetipo (el héroe, el sabio, el malvado).
- La inmortalidad narrativa: El personaje vive en el libro o en la pantalla. Podemos volver a él una y otra vez, y siempre tomará las mismas decisiones, permitiéndonos analizar sus motivaciones de manera objetiva.
2. La persona: La realidad que respira
Por otro lado, cuando hablamos de personas, nos referimos a nosotros mismos y a quienes nos rodean en la vida real: familiares, maestros y amigos.
- La complejidad humana: A diferencia de los personajes, las personas somos impredecibles, cambiantes y no seguimos un guion prefijado. Nuestras historias no tienen por qué tener un final cerrado o un mensaje moral inmediato.
- La responsabilidad real: Mientras que las acciones de un personaje tienen consecuencias dentro de una historia, las acciones de una persona tienen un impacto real en el mundo y en las emociones de los demás.
3. El puente: La empatía y la experiencia propia
Lo más enriquecedor de este proceso es el vínculo que se crea entre ambos conceptos. Aunque son diferentes, se alimentan mutuamente:
- De persona a personaje: Animamos a los niños a volcar sus propias experiencias, miedos y alegrías (como personas) en la creación de sus personajes. Esto hace que el personaje sea más humano y creíble.
- De personaje a persona: Al analizar los dilemas de un personaje, el niño (como persona) desarrolla la empatía. Aprende a preguntarse: «¿Cómo me sentiría yo en su lugar?». La ficción se convierte así en un «entrenamiento» para la vida real.
4. Dinámica de pensamiento: El diagrama de Venn
Para consolidar esta distinción, podemos utilizar un organizador gráfico (diagrama de Venn) donde los alumnos sitúen:
En el centro, lo que comparten: sentimientos como el miedo, la alegría, la necesidad de amistad o el deseo de superar obstáculos.
En un lado, rasgos exclusivos del personaje (ej.: «puede volar», «vive en un castillo», «siempre es valiente»).
En el otro, rasgos exclusivos de la persona (ej.: «tengo que ir al colegio», «cambio de opinión», «tengo una familia real»).
6. Ideas para consolidar de manera positiva la creación de personajes.
A. Compartir y celebrar la autoría: El lanzamiento de la “Antología”
La culminación del proceso creativo debe ser un acto social significativo que trascienda el aula.
- Lanzamiento de la antología literaria: En lugar de solo compartir, se organiza el lanzamiento formal de un libro artesanal titulado «Escribir para crear, crear para expresar», donde cada niño se reconoce como un «Yo escritor».
- Lectura compartida con audiencias reales: Los estudiantes de grados superiores pueden realizar lecturas dramatizadas de sus personajes a niños de preescolar, utilizando cambios de tono de voz y lenguaje no verbal para dar vida a sus creaciones ante un público que los valore como modelos lectores.
- Galería de exposición: Generar una exposición donde, además del personaje, se muestre el “Mapa del proceso”, exponiendo borradores, inspiraciones y los cambios realizados durante la edición.
B. Dinámicas de hibridación y el “arte de inventar historias”
Combinar personajes permite explorar el pensamiento divergente y el aprendizaje colaborativo.
- Binomio fantástico y cartas de Propp: Utilizar las funciones de Propp (como «el objeto mágico» o «la fechoría») como ingredientes de una receta para que personajes de distintos alumnos interactúen en una trama lógica y emocionante.
- Hipótesis fantásticas: Plantear la pregunta detonante «¿Qué pasaría si…?» (ej. ¿Qué pasaría si el compañero leal de un cuento se encontrara con el villano de otro?) para multiplicar infinitamente las posibilidades narrativas.
C. Diseño visual y síntesis simbólica
El dibujo no debe ser solo estético, sino una herramienta para hacer visible el pensamiento.
- Rutina CSI (Color, Símbolo, Imagen): Pedir a los niños que sinteticen la esencia de su personaje eligiendo un color que represente su emoción dominante, un símbolo de su mayor deseo y una imagen que resuma su conflicto.
- Técnica de Zoom In: Mostrar fragmentos de los dibujos de los compañeros para que el resto del grupo lance hipótesis sobre la personalidad del personaje antes de verlo completo, fomentando la observación detallada.
- Relación color-emoción: Asociar colores específicos con los rasgos físicos y psicológicos para que la descripción física sea coherente con la personalidad.
D. Dinámicas de escritura creativa y dramatización
Estas técnicas permiten que el personaje deje de ser una descripción estática y se convierta en un motor de la trama.
- Situación Límite y el Puente de la Empatía: Proponer retos donde el personaje deba elegir entre sus rasgos (ej., un héroe miedoso que debe rescatar a alguien). Se anima a los niños a usar un diagrama de Venn para ver qué miedos propios han volcado en el personaje, haciendo la ficción más humana y creíble.
- Careo de arquetipos y círculo de puntos de vista: Realizar diálogos entre personajes con motivaciones opuestas. Mediante la rutina del «Círculo de puntos de vista», el alumno debe responder: ¿Qué piensa mi personaje?, ¿qué siente?, ¿qué teme?, diferenciando claramente la voz de un “sabio” de la de un “bromista”.
- La silla caliente: Un alumno se sienta en la «silla del personaje» y el resto de la clase le hace preguntas socráticas. El alumno debe responder siempre manteniendo el rol y la personalidad de su creación.
E. Consolidación metacognitiva: “Antes pensaba… ahora pienso”.
Es vital que el niño reflexione sobre su evolución como creador.
- 3-2-1 Puente del personaje: Al inicio del proyecto, los alumnos escriben 3 ideas sobre cómo es un “héroe”. Al finalizar, completan el puente con 3 nuevas ideas, 2 preguntas y 1 metáfora, visibilizando cómo ha cambiado su comprensión de los personajes complejos.
- Escalera de retroalimentación: Los compañeros se dan feedback siguiendo cuatro pasos: Clarificar dudas, valorar fortalezas del personaje ajeno, expresar inquietudes y dar sugerencias para mejorarlo.
F. Compartir y celebrar los personajes creados:
Organiza una actividad en la que los estudiantes puedan compartir sus personajes literarios con el resto de la clase. Esto les dará la oportunidad de aprender de los personajes de sus compañeros, apreciar la diversidad creativa y celebrar el trabajo realizado.
G. Combinar personajes creados en diferentes historias:
Entre compañeros, cada uno aporta un personaje o varios de historias creadas anteriormente y desarrollan la trama que resultaría si se reunieran en una nueva historia.
H. Actividades de dibujo y diseño de personajes:
Dibujar y diseñar sus propios personajes. Puedes pedirles que creen personajes basados en descripciones específicas o en su imaginación. Al finalizar, promueve la discusión y el intercambio de ideas sobre los personajes creados.
I. Dinámicas de escritura creativa
- Situación límite: Proponer retos donde el personaje deba elegir entre sus rasgos definidos (ej., un personaje miedoso que debe elegir ser leal).
- Careo de arquetipos: Escenas de diálogo entre personajes con motivaciones opuestas para trabajar la voz y el pensamiento crítico.
- Dramatización: Representar escenas (reales o inventadas) para explorar la comunicación oral y la personalidad del personaje.
Finalmente, quiero decir que si de la creación de personajes hacemos todo este proceso, la llegada de ellos a la narrativa hace que sea mucho más significativa. No sé si habéis notado que cuando les animamos a iniciarse en la narrativa, los personajes y la trama a veces parecen agua y aceite o, incluso, que son elementos que se están diciendo «quítate tú para ponerme yo». Si la narrativa y su trama las hacemos como consecuencia de un proceso enriquecedor de creación, gestión y análisis de personajes, proporcionándoles buenos modelos, seguramente veremos cómo en gran medida esos problemas desaparecen porque una trama será lo que sus personajes quieran que sea.
Tolo Berrocal
Enlaces externos
- «Project Zero de la Universidad de Harvard: Es la fuente oficial y el referente mundial de la cultura del pensamiento. En su portal encontrarás el marco teórico de las rutinas de pensamiento que mencionas (como “Veo, Pienso, Me Pregunto”) y cómo estas fomentan una comprensión profunda en el alumno.
- Centro de Desarrollo Curricular e Innovación Educativa (CEDEC): Un recurso del Ministerio de Educación de España (INTEF) que ofrece guías prácticas y plantillas para trabajar la narrativa y la creación de personajes en el aula de primaria, alineadas con los estándares educativos actuales.
- «Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Canal Lector): Es la plataforma de referencia en español para la literatura infantil y juvenil. Ofrece un análisis exhaustivo de personajes y obras, lo cual resulta ideal para proporcionar a los alumnos esos “buenos modelos” de los que hablas en tu propuesta.
Bibliografía
Aquí tienes la bibliografía de las fuentes actuales proporcionadas en los documentos:
- Alvarado Gómez, G. E. (2023). La metacognición y las habilidades del pensamiento en el proceso de composición escrita durante el primer ciclo escolar [Tesis doctoral]. Universidad de Granada. Bajo la dirección del Dr. José Rienda Polo.
- Berrocal, T. (2025, 19 de junio). 8 claves de cultura de pensamiento en el aula. Bloomania.es.
- Berrocal, T. (s. f.). Estrategias para el análisis, creación y gestión de los personajes a través de la cultura del pensamiento [Documento de trabajo].
- Escola privada Santa María del Pino (s. f.). Cultura de pensamiento: mayor implicación y aprendizajes más significativos.
- González, C. (2016). Material para el desarrollo de la escritura creativa. Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Guatemala.
- López Hernández, A. (2020). Compatibilidad de las rutinas de pensamiento con el aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera (AICLE): Un estudio exploratorio. Revista Panamericana de Pedagogía, n. 30, pp. 92-107.
- Ministerio de Educación y Formación Profesional de España (2022). Escritura creativa en el aula: una propuesta didáctica para Educación Primaria. Edita: Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones. ISBN: 978-84-369-6057-0.
- Ñacata Loachamin, M. A., Salto Doisela, D. E., Chamba Pesantez, C., Pacha Simba, C. I., & Cano Delgado, J. T. (2025). Rutinas de pensamiento para el aula: Guía práctica para enseñar a pensar de forma creativa y significativa. Editorial Mundos Alternos. ISBN: 978-9942-593-03-0.
- Ritchhart, R., & Perkins, D. (2008). Making Thinking Visible. Project Zero, Harvard Graduate School of Education.
- Tipoldi, J. (s. f.). Rutinas de pensamiento. Traducción y adaptaciones a partir de «Pensamiento visible» de la Escuela de Graduados de Harvard del Proyecto Cero.
- VOCA Editorial (2023). Las 10 mejores rutinas de pensamiento para primaria.
