7 Estrategias prácticas para activar conocimientos previos

Conocimientos previos: evita que tus alumnos olviden

Seguro que te ha pasado más de una vez en el aula: preparas una sesión con todo el cariño del mundo, explicas el tema de forma magistral y, al día siguiente, cuando preguntas, parece que hablas en un idioma desconocido. De hecho, esa sensación de que sus mentes son pizarras en blanco es más común de lo que pensamos. En esta entrada queremos compartir algunas ideas para que el aprendizaje no se evapore, centrándonos en la importancia de activar los conocimientos previos antes de lanzar cualquier información nueva. Vamos a ver cómo podemos tejer redes en sus cabezas para que lo que enseñamos se quede bien pegado.

conocimientos previos

La importancia de activar los conocimientos previos en el aula

Para que un niño de primaria aprenda de verdad, su cerebro necesita encontrar un lugar donde «colgar» la información nueva. Además, si no activamos los conocimientos previos, corremos el riesgo de que los datos se queden flotando y desaparezcan al sonar el timbre del recreo. Por tanto, nuestro papel como docentes no es solo soltar el contenido, sino preparar el terreno.

También es fundamental entender que aprender no es acumular piezas de Lego sueltas, sino ir construyendo una torre sólida donde cada pieza encaja con la anterior. De hecho, cuando un alumno conecta lo que ya sabe con lo que le estamos contando, su motivación aumenta porque las cosas empiezan a tener sentido para él.

Sin embargo, a veces nos olvidamos de este paso por las prisas del currículo. Sin duda, dedicar los primeros diez minutos de la clase a «despertar» sus neuronas nos ahorrará muchas repeticiones innecesarias en el futuro. Por otro lado, esta activación nos permite detectar si tienen ideas erróneas de base.

Por ejemplo, si creen que los delfines son peces, de nada servirá explicarles la reproducción de los mamíferos hasta que no corrijamos ese error de base. También debemos recordar que el cerebro es ahorrador por naturaleza; si no le demostramos que la información nueva se relaciona con algo que ya conoce, simplemente la descartará para ahorrar energía.

Estrategias para despertar los conocimientos previos

Existen herramientas muy sencillas que transforman por completo el inicio de una sesión. Una de ellas es el «Ticket de Entrada». Antes de empezar, les pedimos que escriban en un pósit algo que ya sepan sobre el tema que vamos a tratar. Por consiguiente, obligamos a su memoria de trabajo a buscar en el «baúl de los recuerdos». Además, esta técnica nos da una visión rápida de qué nivel tiene el grupo ese día.

También podemos usar la dinámica de la «Mentira Creíble». Les lanzamos dos verdades y una mentira sobre el tema y deben debatir cuál es la falsa. De hecho, el juego y el pequeño conflicto que genera el error son el pegamento perfecto para que la explicación posterior se asiente con fuerza.

Otra opción fantástica son los «Mapas Mudos». En cambio de darles el esquema hecho, les entregamos etiquetas con conceptos que ya conocen y algunos nuevos. Ellos deben intentar organizarlos por lógica en su mesa. Por tanto, están trabajando la arquitectura de su pensamiento sin darse cuenta. También funcionan de maravilla las analogías. Por ejemplo, comparar una célula con una fábrica o una oración con un tren.

Sin embargo, siempre debemos aclarar en qué no se parecen para no crear confusiones. Igualmente, podemos proponer «Teorías Alocadas» donde ellos inventan una solución a un problema histórico o científico antes de conocer la respuesta real. Esto genera una curiosidad que hace que estén mucho más atentos a nuestra explicación.

Aplicaciones prácticas de los conocimientos previos

Para llevar esto al día a día, te sugiero implementar la rutina SQA (Qué Sé, Qué Quiero saber y Qué he Aprendido). Al principio de la unidad, rellena con ellos las dos primeras columnas en un gran mural en clase. Además, esto les da una hoja de ruta clara y les hace protagonistas de su propio proceso.

También puedes usar el «Puente de Analogías» de forma habitual; cada vez que introduzcas un término difícil, busca algo cotidiano de sus vidas, como un videojuego o un deporte, para compararlo. Por otro lado, no olvides que el error es tu aliado. Si al activar los conocimientos previos surge una idea equivocada, no la cortes en seco; úsala como trampolín para investigar juntos.


En conclusión, el secreto para que tus alumnos no olviden lo que explicas no está en repetir las cosas cien veces, sino en asegurar que tienen un puente sólido entre lo que ya sabían y lo nuevo. Activar los conocimientos previos es encender la luz antes de entrar en una habitación: permite ver dónde estamos y hacia dónde queremos ir.


Enlaces externos gratuitos

Fundación Leer – Guías docentes: Recursos gratuitos enfocados en la comprensión lectora y el desarrollo cognitivo en la etapa escolar. https://leer.org.ar/recursos-docentes/

INTEF – Recursos para el aula: Portal oficial del Ministerio de Educación con materiales y guías didácticas para docentes. https://intef.es/recursos-educativos/

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