Resolución de problemas: 6 pasos imprescindibles para caminar en el mapa

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Todos hemos sido testigos de esa mirada perdida. Sí, esa: la del estudiante de 5º o 6º de Primaria que mira el enunciado de un problema como si la resolución de problemas fuera un jeroglífico del antiguo Egipto.

De repente, entra en una especie de trance: el lápiz golpea el papel rítmicamente y, en un acto de fe desesperado, empieza a «ajuntar» números. Suma, resta o divide lo que pilla, casi al azar, esperando que alguna combinación mágica le dé la respuesta correcta. Es el «robot matemático» en acción, un fenómeno donde el piloto automático se merienda por completo al pensamiento crítico.

Pero seamos sinceros: las matemáticas no deberían ser una tortura de cifras, sino el arte de razonar. Para rescatar a nuestros alumnos de este modo «calculadora humana», necesitamos darles un mapa de navegación que les devuelva el mando de su propio cerebro en la resolución de problemas.

Checklist de resolución de problemas en 6 pasos para alumnos de primaria, diseño limpio y accesible para NEAE

Aquí os presentamos nuestro «kit de supervivencia» para la resolución de problemas en 6 pasos:

1. El arte de ignorar el «ruido» (o el síndrome de la camisa de Pepe)

El éxito en la resolución de problemas no empieza operando, sino filtrando. Muchos enunciados están llenos de «ruido»: que si Pepe tiene una camisa roja, que si el tren sale de Albacete… detalles que están ahí solo para despistar. Saber mandar a paseo los datos irrelevantes es el 50% del éxito.

  • Pregunta de Control: ¿Entiendo qué me preguntan y he marcado solo los datos que me sirven?

2. Dibujar no es «hacer dibus», es modelar el pensamiento

A estas edades, algunos creen que dibujar es «de pequeños». ¡Error! El papel tiene que ser un tablero de diseño para la resolución de problemas. No buscamos un Picasso, buscamos modelización. Un esquema es el puente de plata entre un texto abstracto y la comprensión real. Si lo ves, lo resuelves.

  • Pregunta de Control: ¿He hecho un dibujo, esquema o tabla para «ver» la situación?

3. El test del compañero: «Si puedes explicarlo, es que lo tienes»

La impulsividad es nuestra archienemiga en la resolución de problemas. El alumno quiere lanzarse al cálculo como quien se tira a una piscina sin mirar si hay agua. La verbalización es el «freno de mano» necesario. Si el niño puede explicarle a su compañero (o a sí mismo) el «porqué» de su plan, hemos ganado la batalla al automatismo.

  • Pregunta de Control: ¿He intentado explicar cómo voy a resolverlo antes de tocar el lápiz?

4. ¡Libertad! Adiós al «pensamiento único»

Hay que desterrar la idea de que solo existe «La Fórmula Mágica». La flexibilidad estratégica es lo que separa a un calculador de un pensador. Si un alumno prefiere llegar al resultado por un camino más largo, pero que él entiende… ¡Adelante! Premiar la autonomía reduce la ansiedad y sube la moral en la resolución de problemas.

  • Pregunta de Control: ¿He pensado si hay otra forma de llegar al mismo sitio?

5. No eres una calculadora (¡afortunadamente!)

La ejecución crítica consiste en ser el propio supervisor. No vale revisar solo al final. Si por el camino sale un número disparatado —un resultado que crece sin sentido como la lista de la compra— hay que tener la madurez de soltar el lápiz y decir: «Espera, algo huele raro aquí».

  • Pregunta de Control: ¿He revisado si mis pasos tienen lógica mientras los hacía?

6. El test de la realidad (O el «sentido común» al rescate)

La resolución de problemas no acaba con un número; acaba con una respuesta que tenga pies y cabeza. Si el resultado dice que un coche tarda 500 horas en ir al pueblo de al lado, algo se ha roto. El sentido común es el juez final antes de entregar la hoja.

  • Pregunta de Control: ¿He puesto las unidades y mi respuesta es razonable en el mundo real?

¿Por qué tan «sosa»? Un diseño pensado para la paz mental (DUA)

A veces, como profes, nos entra el gusanillo de ponerle colorines, purpurina y 15 dibujos a cada ficha. Pero cuando hablamos de Atención a la Diversidad, el minimalismo es nuestro mejor amigo. Hemos diseñado esta checklist bajo los principios del DUA por una razón:

  • Cero distracciones: El fondo limpio y el marco crema sutil eliminan el ruido visual. Para alumnos con TDAH o dificultades de procesamiento, esto evita que el diseño compita con el mensaje.  
  • Andamiaje visual: Cada paso es una «isla» independiente. No se agobian con una montaña de tareas, sino que van saltando de cajita en cajita.
  • Iconos que hablan: Para los que tienen dificultades de lectura o dislexia, los iconos (lupa, lápiz, bocadillo) son la llave rápida para saber qué tienen que hacer sin cansarse de leer durante la resolución de problemas.

El mapa, no la cárcel

Esta metodología no es una estructura rígida para asfixiar al alumno, sino una guía para que su pensamiento fluya. Como les digo siempre:

«Esta lista para la resolución de problemas no es una cárcel, es tu mapa. Úsala para no perderte, pero camina con tus propias ideas.»

Al final del día, cabe preguntarse: ¿Qué preferimos? ¿Una respuesta correcta obtenida por pura chiripa o un error brillante nacido de una lógica propia? Yo lo tenemos claro si de la resolución de problemas se trata.

Articulos relacionados de Bloomania.es

Creación, detección y resolución de problemas. La relación de la cultura del pensamiento con los problemas abiertos. – Bloomania.es

Enlaces externos de interés

1. Marco Teórico y Neuroeducación

2. Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y NEAE

3. Recursos Prácticos de Matemáticas

4. Entidades de Innovación Educativa en España

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