Consideraciones cooperativas

Cuando cualquiera de los elementos de innovación pedagógica aparece en nuestro panorama educativo, se producen irremediablemente dos fenómenos que amenazan nuestra zona de confort y tranquilidad.
Lo primero es que pasemos a ver todo nuestro trabajo a través de esa herramienta que ha hecho su irrupción y nos planteamos si lo estamos haciendo bien.
El segundo es que no sabemos cómo encajarlo en nuestro día a día y pensamos que deberemos cambiar todas nuestras rutinas de arriba a abajo para llevar la clase adelante.

La idea de hacer una recopilación de técnicas cooperativas me surgió a raíz de estos dos pensamientos, una vez que ya han pasado una serie de años que el cooperativo llegó a nuestras vidas docentes.
En primer lugar, quiere ser una herramienta para demostrar al docente que el cooperativo está al servicio de los alumnos y del profesor/a, y no al revés.
Esto primero lo digo porque cuando nos planteamos hacer cooperativo lo primero que pensamos es en hacerlo todo mediante esta herramienta y nos pedimos cómo haremos todo lo otro que debemos hacer. Pues lo que modestamente pienso es que las técnicas informales de aprendizaje (que son la mayoría en esta recopilación), nos permiten introducir dinámicas, actitudes y destrezas necesarias para una más que necesaria educación competencial y, a la vez, no nos condicionan la resto de ideas que podamos tener que hacer en el resto de la jornada.
En segundo lugar, también quiere ser una ayuda para ordenar toda la lluvia de dinámicas cooperativas que, gracias a los autores, nos han ido llegando todo este tiempo y que me hacían pedir, «¿Por qué utilizar esta y no aquella?» ¿En qué momento debo hacer…?» , «¿Cómo podría hacer en cooperativo esta situación o aquella otra?». De ahí que estén indexadas por su utilidad o momento de aplicación.

En definitiva, todo lo que comprende el aprendizaje cooperativo está para potenciar una educación altamente competencial, por tanto, la asignación/creación de roles, las actitudes, las dinámicas las podemos personalizar a nuestro tiempo y realidad. Hacer una dinámica cooperativa en cierto momento o por una cierta actividad no significa que estamos obligados a trabajar cooperativa toda la semana en todos los momentos y situaciones. No quiere decir que nuestras sesiones deben seguir la estructura de una sesión cooperativa y si no debemos dejarlo correr.

Por último, insistiré en tres conceptos que he aprendido todos estos años en nuestra profesión.
Los cambios que funcionan son los pequeños y progresivos (microcambios), que se fundamentan y que dan paso a otros, que hacen que todo tu bagaje pedagógico vaya creciendo.
Por otro lado, con este microcambio, el docente debe garantizar que sus alumnos tienen suficiente tiempo y práctica de asimilarlos antes de avanzar.
Cualquier herramienta que queramos introducir en cooperativo, evaluación formadora, etc., debe ser moldeada por parte del profesor con los/as alumnos/as si queremos que lleguen a alcanzarla ya interiorizarla.
Por tanto, el cooperativo no es una moda pedagógica que tuvo su momento. De hecho, su momento es ahora cuando la educación competencial ha llegado para quedarse en todas partes y lo que es indiscutible es que tener un nivel alto en la competencia cooperativa y aprender a aprender, marcará el futuro de las vidas de nuestros estudiantes.
Esperando que esta herramienta sea de utilidad para todos los que la tenga, reciba un cordial saludo,

Tolo Berrocal

Tutor de Primaria.

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