¡Frena el boli! Usa el termómetro del pensamiento.
“No se reciben trabajos que estén en zona naranja o roja; el alumno debe enfriar su pensamiento bajando niveles mediante la revisión”. Pocas frases causan tanto pavor a un maestro de primaria como el entusiasta y veloz: “¡Profe, ya he terminado!”. Miras el reloj de la pared y descubres que han pasado exactamente cuatro minutos…
